¿Un psiquiatra y un psicólogo clínico son lo mismo?

Esta pregunta y sus variantes (“el psiquiatra es para los locos ¿verdad?, ¿y el psicólogo para la gente normal ¿verdad?” por ejemplo) son de las más típicas que escucha un psicólogo clínico (e imagino que los psiquiatras también). Aunque es un tema ya un poco reiterado y contestado por muchos antes, dado que es una duda que sigue apareciendo parece un poco imposible eludirla en un espacio de “consulta de ascensor”. Así que aquí va la respuesta a ¿en qué se parecen y en qué se diferencian un psiquiatra y un psicólogo clínico?. Las diferencias entre un psiquiatra y un psicólogo a secas, es decir, sin especialización, sí que son tan abismales que casi no cabe comparación entre unos y otros. Cuando decimos psicólogo, la mayoría de las personas entienden de inmediato psicólogo clínico o psicoterapeuta, las diferencias entre un psicólogo y un psicólogo clínico y un psicoterapeuta serán cubiertas en el siguiente artículo de esta serie, dediquemos por ahora a comparar entonces a un psicólogo clínico y a un psiquiatra.

El psiquiatra tiene una formación médica de base e hizo una especialización en psiquiatría (estos son estudios de por lo menos 3 años en un hospital que siguen al grado obtenido en médicina) por lo que su actividad se encuentra enmarcada dentro del modelo médico. Todo psiquiatra es un medico-psiquiatra, aunque por lo general nos referimos a estos como psiquiatras solamente ya que la parte de médico queda sobreentendida.

El psicólogo clínico por su parte es un licenciado en psicología, ciencia que estudia el comportamiento, que luego se ha especializado como clínico, estos son estudios de postgrado también. Haciendo una analogía con el psiquiatra, cuando decimos psicólogo clínico hablamos de los estudios de pregrado (psicología) y la especialización (psicología clínica), de la misma manera que decimos médico psiquiatra. La costumbre y la  historia (mucho más amplia en el caso de la medicina que de la psicología) nos hace hablar por una parte del psiquiatra, sin decir que es médico, cosa que no es muy inadecuada, pero también se dice psicólogo como si todos fueran psicólogos clínicos, imprecisión que induce a bastantes errores, incluso dentro del mismo gremio de los psicólogos.

La formación de un médicos en psiquiatría y la de un psicólogo en psicología clínica es en mucho puntos idéntica, de hecho durante el postgrado asisten y son evaluados en las mismas materias, con la diferencia de que los estudiantes de psiquiatría, por ser médicos, son los responsables de estudiar al paciente desde un punto de vista orgánico y prescribir medicaciones. El psiquiatra es entonces responsable de su paciente desde un punto de vista médico.

Los psicólogos en especialización, aun cuando estudian farmacología psiquiátrica, no prescriben medicación ya que no cuentan con la formación médica necesaria. En su lugar, los psicólogos están encargados dentro de un servicio de psiquiatría, de la evaluación psicológica de los pacientes psiquiátricos y del tratamiento psicoterapéutico.

En un servicio de psiquiatría, psicólogos clínicos y psiquiatras suelen trabajar como un equipo en el que el psiquiatra se encarga de revisar el estado físico del paciente, la medicación que se debe prescribir y asegura un correcto tratamiento desde el punto de vista médico. El psicólogo clínico se encarga de evaluar psicológicamente al paciente y por lo general, sobre todo cuando el psiquiatra no cuenta con una formación  en psicoterapia adicional a su especialización, es el encargado de llevar a cabo el tratamiento psicoterapéutico.

A este equipo suelen sumarse otros especialistas como médicos neurólogos, técnico electroncefalográficos, médicos internistas, etc. y como en otros ámbitos de la salud tanto los psiquiatras como los psicólogos clínicos se van especializando en diferentes áreas de tratamiento como es el caso de los neuropsiquiatras, psiquiatras infantiles, gerontopsiquiatras y psicólogos clínicos especialistas en familia, en trastornos específicos como los alimenticios o, como es mi caso, en psicodiagnóstico. El especialista en psicodiagnóstico es un psicólogo clínico que ayuda al equipo de trabajo a arribar a un diagnóstico diferencial más preciso en los casos de difícil diagnóstico así como a describir las particularidades del diagnóstico dinámico diferenciándolo del diagnóstico fenomenológico, es decir, descubriendo las particularidades del caso y los ajustes o modificaciones en el tratamiento que cada caso en particular requiere. Cada persona, aun con un mismo diagnóstico, tiene características y necesidades de tratamiento  particulares.

Que el psiquiatra quede más asociado con el manejo de casos más graves, los llamados “locos”, tiene, como suele ser el caso, un grado de verdad, ya que el ambiente natural de un médico psiquiatra es el de un hospital psiquiátrico o un servicio de psiquiatría dentro de un hospital general que son los lugares donde se atienden típicamente a las personas afectadas por trastornos mentales graves, requiriendo muchos de ellos ser hospitalizados y recibir medicación. Aunque también es cierto que, como en el resto de las especialidades médicas, hay psiquiatras que suelen brindar sus servicios en consulta ambulatoria para personas que requieren una evaluación y tratamiento para un problema de tipos psiquiátrico. Para ejemplificar, pongamos el caso de una persona que presenta una depresión postparto. Evidentemente este no es un asunto que pueda tratar el obstetra, cuyo trabajo ya debe haber finalizado con el parto, ni del neonatologo, ni del pediatra evidentemente. Una depresión postparto, una vez identificada como tal, debe ser referida a un psiquiatra quien a su vez será el que hará un diagnóstico definitivo, estimará el grado en que los síntomas son debidos a variables orgánicas (prescribiendo la medicación necesaria de ser el caso) y también decidirá la necesidad de una evaluación psicológica con un psicólogo especialista en psicodiagnóstico y posteriormente también puede indicar tratamiento psicoterapéutico con un psicólogo especialista en psicoterapia, si detecta que la depresión postparto está asociada a conflictos de índole psicológica (cosa que también ayudará a determinar la evaluación psicológica que indicó anteriormente). Un caso de depresión postparto puede ser más o menos grave, pero en muchas ocasiones se trata de una dificultad que se presenta en personas “normales” y que es tratada como muchas otras complicaciones médicas, de forma ambulatoria.

El psicólogo clínico encuentra en los mismos lugares que el psiquiatra su ambiente natural de trabajo, pero no es un miembro tan saliente de esta clase y por eso la idea generalizada de que no trabaja con las personas que están “tan graves”.

Es muy típico que un psicólogo clínico se entrene también como psicoterapeuta por lo que es común que brinde atención en otros espacios, como el consultorio privado (como es el caso de este consultorio que visita usted en este momento) para brindar atención a consultantes (que también se les llama “pacientes”, como una extensión en el término, quizá no muy adecuada, dado a aquellas personas a las que atiende en el ámbito hospitalario) que requieren, por diversas razones, un proceso psicoterapéutico, aun cuando en muchas ocasiones no padecen de ningún trastorno psicológico tipificable.  La ventaja en este caso es que el psicólogo clínico se encuentra en posición de poder hacer un diagnóstico preciso en caso de que sea necesario, conoce las vías de tratamiento en casos complicados y puede determinar las situaciones en las que está indicado recurrir a un psiquiatra.

Por otro lado, también existen psiquiatras que se especializan en psicoterapia, caso en el cuál están capacitados para prescribir medicación y atender al paciente desde el punto de vista médico al mismo tiempo que brindan tratamiento de tipo psicoterapéutico, aunque hay que decir que esto no es lo más típico. Es más común que un psiquiatra especializado en psicoterapia se haga prácticamente indiferenciable de un psicólogo clínico psicoterapeuta ya que por lo general tienden a encargarse casi exclusivamente del proceso psicoterapéutico de su consultante, refiriendo a otro especialista, psiquiatra también, la evaluación médica y la prescripción medicamentosa.

Se puede intentar aclarar un poco la situación y hacer más claros los roles utilizando un ejemplo de un paciente imaginario:

Digamos que llega a la consulta de un psicólogo clínico especialista en familia, una pareja que tiene más de diez años de constituida en matrimonio. Buscan ayuda del psicólogo porque el hombre de la relación, está presentando lo que entienden ellos como una “crisis de los 40”. Le ha dado desde hace unos meses por hacer unos gastos un poco fuera de lo normal y por irse de fiesta los fines de semana regresando a casa a altas horas de la noche. Reportan ambos que él antes no era así, sino que por el contrario era una personas reservada y tranquila, que utilizaba sus fines de semana para descansar en casa y leer. Tras un par de entrevistas el psicólogo no está muy seguro si se trata de una crisis de la edad madura, como suponen sus consultantes, o si hay algo más, un problema más serio, como un trastorno bipolar por ejemplo. Así que el psicólogo, mientras continúa sus entrevistas refiere al hombre a una consulta con un psicólogo especialista en psicodiagnóstico y  con un psiquiatra. El especialista  en psicodiagnóstico reporta que no encuentra datos que sustenten un diagnóstico de bipolaridad. El psiquiatra coincide en que hay una serie de síntomas físicos que le hacen pensar que se trata más bien de un problema de causa orgánica. El psiquiatra solicita un perfil endocrino y se entera que este paciente está presentando hipertiroidismo por lo que finalmente lo refiere a un médico especialista en endocrinología para que haga un diagnóstico definitivo y prescriba un tratamiento que corrija la situación. Por último, y como parte del estudio psicodiagnóstico, se determina que la manifestación particular de los síntomas del hipertiroidismo de este paciente específico, están asociados con conflictos reales dentro de la relación de la pareja, por lo que a la par del tratamiento endocrinológico se decide seguir la psicoterapia de pareja.

Ahora que esto esta claro, ¿quieres ahondar un poco más y enterarte por qué un psicólogo y un psicoterapeuta no son lo mismo?

David Alfonzo

FotoDavidCirculo

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